Hace unos dias publiqué una entrada sobre la Inmigración en el Palau Robert en la que aparecía mi tía-abuela de 95 años que hace dos días nos dejó. Sí, sí, era ya muy mayor, pero muchos quisieran tener su vitalidad. En las fotos que no visteis de ella con Giselle, su cuidadora, aún bailaba sardanas y tatareaba canciones tradicionales. Era viuda de un ex futbolista del Barça (por cierto, felicidades a todos los culés) y des de muy jovencita le gustaba salir muy bien arreglada, casi una hora tardaba antes de las comidas familiares , y con tantos años, qué humor!
Sin embargo, hoy día, a las 12:15h ha nacido un miembro en nuestra familia, el hijo de mi hermano mayor. Moreno, peludo y con manos diminutas. El click de la cámara casi le despierta de su interminable adormecimiento. Nos da la sensación de que parpadea, quizá es una alucinación de todos los que estamos en la habitación, nuestra ilusión. Nos preguntamos si
los bebés nacen con ojos dispuestos a ver todo lo precioso de este mundo y por qué con los años perdemos esta aptitud? Se reflejarán también en las fotos nuestras impurezas?


